Share the Post:

Tabla de contenidos

Apnea del sueño y ronquidos: el factor oculto del riesgo cardiaco

Roncar es común. Pero roncar fuerte, con pausas para respirar, despertares y cansancio durante el día, puede ser otra cosa: apnea obstructiva del sueño. Y ese diagnóstico importa por un motivo simple: no solo afecta el descanso; sube el riesgo cardiometabólico (sobre todo hipertensión) y se asocia con arritmias y eventos cardiovasculares en ciertos perfiles.

El problema es que muchas personas se acostumbran a vivir cansadas y lo normalizan. Mientras tanto, el corazón y los vasos sí lo resienten.

Lo más importante

  • No todo ronquido es apnea, pero ronquido + pausas + sueño no reparador amerita evaluación.
  • La apnea del sueño se asocia con hipertensión (especialmente difícil de controlar) y con arritmias como fibrilación auricular en algunos pacientes.
  • El objetivo no es “dejar de roncar”, sino mejorar oxigenación y reducir estrés fisiológico nocturno con un plan medible.

Ronquidos vs apnea del sueño: no son lo mismo

Roncar es vibración de tejidos de la garganta por el paso de aire. Puede ser benigno.

Apnea obstructiva del sueño (AOS) ocurre cuando, mientras duermes, la vía aérea se colapsa parcial o totalmente y aparecen:

  • pausas respiratorias (o respiración muy superficial),
  • bajadas de oxígeno,
  • microdespertares repetidos (aunque no los recuerdes).

Resultado típico: duermes muchas horas, pero no descansas.

Por qué la apnea aumenta el riesgo cardiaco

La vía corta: la apnea crea un “estrés” repetido durante la noche (hipoxia intermitente + activación simpática + presión intratorácica negativa + fragmentación del sueño). Eso impacta en tres frentes relevantes:

1) Presión arterial (especialmente nocturna)

La apnea se asocia a:

  • presión más alta por la noche,
  • menor “descenso nocturno” (la presión no baja como debería),
  • hipertensión resistente (cuando cuesta controlarla).

Si quieres revisar metas y medición correcta (para no tratar números falsos):

Y si hay sospecha de presión nocturna/variabilidad, puede ser útil:

2) Ritmo cardiaco y arritmias

En algunos pacientes, la apnea se asocia con mayor probabilidad de:

  • fibrilación auricular,
  • extrasístoles,
  • variabilidad del ritmo durante la noche.

Si tienes palpitaciones o te preocupa fibrilación auricular:

Y para documentar episodios:

3) Riesgo cardiometabólico global

La apnea suele coexistir con:

  • aumento de peso abdominal,
  • resistencia a la insulina/prediabetes,
  • triglicéridos altos,
  • hígado graso.

Ese paquete aumenta el riesgo cardiovascular por “acumulación” de factores. Si ya estás trabajando esa parte:

Señales de alerta: cuándo sospechar apnea

Considera evaluación si hay varios de estos:

  • Ronquido fuerte (te lo reportan) y pausas respiratorias observadas.
  • Despertares con ahogo, “jadeo” o sensación de falta de aire.
  • Somnolencia diurna, cansancio crónico, dificultad para concentrarte.
  • Dolores de cabeza matutinos.
  • Hipertensión difícil de controlar o que “sale rara” (muy alta por la mañana o con mucha variabilidad).
  • Aumento de peso abdominal o cuello/circunferencia de cuello aumentada.
  • Palpitaciones nocturnas o al despertar.

Qué puede incluir la evaluación (sin inventar estudios de más)

Dependiendo del caso, se suele integrar:

  • historia de sueño (ronquidos, pausas, somnolencia, horarios),
  • comorbilidades (presión, glucosa, peso, arritmias),
  • y confirmación con un estudio de sueño (modalidad definida por el médico, según tu perfil y sospecha).

Desde cardiología, muchas veces se complementa evaluando el impacto y el riesgo:

Qué ayuda de verdad (y qué no)

Medidas con mayor impacto (según perfil)

  • Bajar peso cuando hay exceso (especialmente abdominal) suele mejorar apnea y presión.
  • Evitar alcohol por la noche (empeora colapso de vía aérea y fragmenta el sueño).
  • Dormir de lado si hay componente posicional.
  • Tratar congestión nasal si es un factor (según indicación médica).
  • En apnea moderada-severa o con alto impacto: dispositivos como CPAP (la decisión se hace por diagnóstico y síntomas, no por “roncar”).

Lo que NO conviene asumir

  • “Si ronco, seguro es apnea” (no necesariamente).
  • “Si no ronco, no puedo tener apnea” (sí puede ocurrir, aunque es menos típico).
  • “Con una app del celular ya lo sé” (puede orientar, pero no confirma diagnóstico).

Cuándo consultar pronto (no “cuando se pueda”)

Consulta antes si hay cualquiera de estos:

  • somnolencia peligrosa (por ejemplo, al manejar),
  • episodios de desmayo o casi desmayo,
  • dolor u opresión en el pecho, o falta de aire importante,
  • palpitaciones con mareo.

Rutas útiles:

Si sospechas apnea (o roncas fuerte con cansancio) y quieres integrar riesgo cardiovascular y un plan claro, puedes agendar una cita aquí.

Referencias

Share the Post:
Scroll al inicio
```html ```