La prueba de esfuerzo (o ergometría) es un estudio en el que se registra la actividad eléctrica del corazón mientras caminas o corres en una banda, o pedaleas una bicicleta fija. Sirve para evaluar cómo responde tu corazón al ejercicio y si aparecen signos de isquemia (falta de riego), arritmias u otros cambios que no se ven en reposo.
En esta guía verás cuándo se indica, cómo debes prepararte, qué riesgos reales tiene y qué tipo de información aporta para tu diagnóstico y tratamiento.
Aviso breve: Este texto es informativo y no sustituye tu valoración médica. La indicación y el protocolo de tu prueba de esfuerzo deben individualizarse con tu cardióloga.
Qué es una prueba de esfuerzo y para qué sirve
Durante la prueba de esfuerzo:
- Estás conectado(a) a un electrocardiograma continuo.
- Caminas o corres en una banda sin fin que aumenta gradualmente su velocidad e inclinación (o pedaleas en bicicleta).
- Se miden tu frecuencia cardiaca, presión arterial y síntomas en cada etapa.
La prueba ayuda a responder preguntas como:
- ¿Aparece dolor de pecho o falta de aire con el ejercicio?
- ¿El ECG muestra signos de isquemia al exigir al corazón?
- ¿Se desencadenan arritmias con el esfuerzo?
- ¿Cuál es tu capacidad funcional aproximada (cuántos METs alcanzas)?
Cuando está bien indicada y supervisada, es una herramienta muy útil para:
- Estudiar dolor de pecho sospechoso de origen cardíaco.
- Valorar riesgo coronario en ciertos pacientes.
- Evaluar si es seguro iniciar o intensificar un programa de ejercicio.
- Ayudar a diseñar un plan en el contexto de Rehabilitación cardíaca.
Puedes conocer más detalles técnicos en la página del estudio: Prueba de esfuerzo cardíaco (Ergometría).
En qué casos suele indicarse una prueba de esfuerzo
La idea no es “hacerla de rutina” a todo mundo, sino cuando responde una duda concreta. Algunos escenarios típicos:
- Dolor o molestia en el pecho al esfuerzo
- Molestia opresiva, ardor o presión en el pecho al subir escaleras o caminar rápido.
- Se busca ver si el esfuerzo provoca cambios en el ECG que sugieran obstrucciones en las arterias coronarias.
- Disnea (falta de aire) con actividad moderada
- Cuando no queda claro si la causa es cardiológica, pulmonar, descondicionamiento físico u otra.
- La respuesta del corazón al ejercicio aporta pistas importantes.
- Evaluación antes de iniciar ejercicio intenso o deporte
- Sobre todo en pacientes mayores de cierta edad o con factores de riesgo.
- Puede integrarse dentro de una Evaluación Cardiovascular Predeportiva.
- Seguimiento en enfermedad coronaria conocida
- Para valorar la respuesta al tratamiento, la capacidad funcional y el riesgo.
- Ajuste de programas de Rehabilitación cardíaca
- Ayuda a definir zonas de intensidad seguras para el ejercicio.
En muchas personas, la prueba de esfuerzo forma parte de un check-up cardiológico dirigido, no de un “paquete genérico”.
Cómo prepararte para una prueba de esfuerzo
Tu cardióloga te dará indicaciones específicas, pero en general:
- Ropa y calzado
- Usa ropa cómoda y ligera.
- Lleva tenis o calzado deportivo estable.
- Alimentación previa
- Evita comidas muy abundantes en las 2–3 horas previas.
- No llegues en ayuno prolongado (para no marearte).
- Medicamentos
- Algunos fármacos, como ciertos betabloqueadores, pueden modificar la respuesta del corazón al ejercicio.
- NUNCA suspendas medicamentos por tu cuenta: tu cardióloga te indicará si debes tomar la dosis habitual o hacer algún ajuste.
- Cafeína, tabaco y alcohol
- Se suele recomendar evitar cafeína y tabaco algunas horas antes.
- No presentarte con resaca ni bajo el efecto de alcohol.
- Descanso
- Dormir razonablemente bien la noche previa, en la medida de lo posible.
Si tienes dudas específicas (por ejemplo, estás en tratamiento con múltiples fármacos o tienes marcapasos), lo ideal es aclararlas en la consulta previa.
Cómo se realiza el estudio, paso a paso
Un esquema típico de prueba de esfuerzo:
- Valoración inicial en reposo
- Revisión breve de síntomas, antecedentes y medicamentos actuales.
- Se realiza un Electrocardiograma (ECG) basal y se toma la presión arterial.
- Colocación de electrodos y banda
- Se colocan adhesivos en el pecho conectados al monitor.
- Te ubican en la banda o bicicleta y se explica el protocolo.
- Etapas de ejercicio progresivo
- La velocidad e inclinación aumentan en etapas (por ejemplo, cada 3 minutos).
- Se registran ECG, frecuencia cardiaca, presión y síntomas en cada etapa.
- Se detiene la prueba si:
- Alcanzas la frecuencia cardiaca objetivo.
- Presentas síntomas importantes.
- El ECG muestra cambios que ameritan detener el esfuerzo.
- Fase de recuperación
- Se sigue monitoreando mientras el ritmo y la presión vuelven a la línea basal.
- Esta parte también ofrece información valiosa (por ejemplo, recuperación lenta de la frecuencia cardiaca).
La duración total en el laboratorio suele ser de 30 a 60 minutos, aunque el tiempo de ejercicio es menor.
Riesgos reales de la prueba de esfuerzo
Es normal sentir cierta inquietud al pensar en “esforzar” el corazón en un estudio, sobre todo si ya tienes síntomas. Los puntos clave sobre riesgos:
- En la gran mayoría de los pacientes, la prueba transcurre sin complicaciones.
- Existe un riesgo muy bajo de eventos como arritmias significativas, angina intensa o, en casos rarísimos, infarto.
- Precisamente por eso:
- El estudio se realiza en un entorno controlado.
- Hay personal entrenado y equipo de emergencia disponible.
- Se detiene la prueba en cuanto aparecen datos de alarma.
Antes de indicarla, tu cardióloga evalúa si el beneficio esperado (información diagnóstica, guía de tratamiento) supera ampliamente el riesgo, y si este riesgo es aceptable en tu caso particular.
Qué tipo de resultados puedes esperar
Un informe de prueba de esfuerzo puede incluir datos como:
- Capacidad funcional (METs alcanzados).
- Si hubo o no dolor torácico típico durante el ejercicio.
- Presencia de cambios en el ST u otras alteraciones del ECG suggestivas de isquemia.
- Aparición de arritmias (supraventriculares o ventriculares) desencadenadas por el esfuerzo.
- Respuesta de la presión arterial (normal, exagerada, hipotensiva).
- Tiempo de recuperación de la frecuencia cardiaca.
Con esto, tu cardióloga puede:
- Estimar tu riesgo coronario con mayor precisión.
- Decidir si requieres estudios adicionales (por ejemplo, pruebas de imagen) o ajuste de tratamiento.
- Definir zonas seguras de ejercicio e integrarte, si corresponde, a un programa de Rehabilitación cardíaca.
Cuándo NO es el momento adecuado para una prueba de esfuerzo
Hay situaciones en las que una prueba de esfuerzo está contraindicada o debe posponerse:
- Dolor torácico típico en reposo o sospecha de infarto agudo en curso.
- Arritmias inestables, descompensación de insuficiencia cardiaca o crisis hipertensiva.
- Algunas afecciones valvulares graves sin tratar.
En esos escenarios, la prioridad es la atención urgente o estabilización, no el esfuerzo programado.
¿Cómo saber si tú la necesitas?
Podrías ser candidato(a) a una prueba de esfuerzo si:
- Tienes molestia torácica o falta de aire que aparece con el esfuerzo.
- Planeas iniciar o aumentar un programa de ejercicio y tienes factores de riesgo (edad, hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo, antecedentes familiares).
- Ya tienes diagnóstico de enfermedad coronaria y tu cardióloga quiere valorar capacidad funcional y respuesta al tratamiento.
Si te reconoces en alguno de estos puntos, puedes comentarlo durante tu check-up cardiológico o solicitar directamente más información a través de la página de contacto.
Referencias
- 2012 ACCF/AHA Guideline for the Diagnosis and Management of Patients With Stable Ischemic Heart Disease (Circulation):
https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIR.0b013e318277d6a0 - Gibbons et al. ACC/AHA 2002 Guideline Update for Exercise Testing (Circulation):
https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/01.CIR.0000041700.29784.3C - Arena et al. Assessment of functional capacity in clinical cardiology (Circulation):
https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIRCULATIONAHA.110.949131



